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 Optometría
y
Atención Primaria
 

La Optometría es una profesión de la salud,
independiente de la Medicina.
Quienes sostengan que su actividad
incursiona en el quehacer médico,
incurren en el delito de falsedad ideológica.



 
 
 
 

La Organización Mundial de la Salud, ha formulado estrategias que incluyen el mejoramiento de la salud visual de las personas a través de acciones preventivas, ENTRE LAS CUALES SE ENCUENTRA LA ACTIVIDAD OPTOMÉTRICA, COMO UNA PROFESIÓN DEDICADA POR EXCELENCIA AL CUIDADO PRIMARIO VISUAL DE LAS PERSONAS.

 Antes de la creación de la Escuela de Optometría de la Fundación Salud Visual, la República Argentina, no contaba con recurso humano específico para la atención primaria de la salud visual. Para la atención primaria visual, se están utilizando profesionales que deberían aprovecharse en niveles de complejidad superior, donde se encuentra un gran déficit en la oferta de servicios, dados los altos índices de morbilidad oculo-visual que agobian a nuestra población.

 Tal situación genera un costo social intolerable.

 La Fundación Salud Visual, ha aportado desde la justificación y fundamentación, hasta innumerables citas bibliográficas, académicas, institucionales, etc. y suficientes argumentos que guardan absoluta coherencia con la realidad socio-histórico-cultural universal, sin apartarse de los grandes postulados de la Organización Mundial de la Salud, especialmente en lo concerniente a la Estrategia de la Atención Primaria, establecida en la Conferencia de Alma Ata 1978, como una forma de alcanzar la meta de Salud para todos en el año 2000.
 Hoy surgen grandes interrogantes acerca de las dudas y de la incertidumbre generadas por la cercanía del año 2000, frente a las malas condiciones sanitarias que sufren los países en vías de desarrollo como el nuestro.

 No escapa al sentido común, que existen responsabilidades compartidas por diversos sectores y estamentos de la comunidad, así como por parte de los gobiernos, en el sentido de no haber logrado las metas propuestas o al menos no haber utilizado racionalmente los recursos de los cuales se dispone. Pero debemos hacer una verdadera y profunda autocrítica, si realmente queremos modificar una realidad agobiante para tantas personas que no tienen posibilidad de acceder a una atención sanitaria moderna, ágil y ordenada y menos a obtener respuesta a sus necesidades, sea éstas latentes o manifiestas.
 


 

 EL VACÍO PROFESIONAL EXISTENTE EN
 LA ATENCIÓN PRIMARIA VISUAL,
 ES EL PRINCIPAL CAUSANTE DE LOS
 ALTOS ÍNDICES DE MORBILIDAD OCULO-VISUAL QUE
 AGOBIA A LAS POBLACIONES DE NUESTRO PAÍS

 LA SALUD ES UN DERECHO UNIVERSAL
 Pirámide Sanitaria Asistencial

 Se define en teoría, como el estado de completo bienestar psico-bio-social; ya que esto es en el sentido práctico, imposible para cualquier individuo, podría definirse como la sensación intrínseca de bienestar.

 Dependiendo del estado real de bienestar, la población se ubica en la pirámide asistencial, que se divide en tres niveles

 

 NIVEL I
  Campo en el cual actúa la Optometría
  PROMOCIÓN DE LA SALUD Y PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD
 En el primer nivel, se encuentra la población sana y el objetivo es mantenerla; el mantenimiento de la salud se logra a través de dos eventos: la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad o la incapacidad.

 NIVEL II
  CURACIÓN
  En el segundo nivel, se encuentran los individuos que no experimentan el estado de bienestar y su incorporación al primer nivel se logra a través de la curación, mediante la intervención clínica.

 NIVEL III
  REHABILITACIÓN

  En el tercer nivel ubicamos a la población incapacitada cuya rehabilitación se logra a través de la instrumentalización de elementos de terapia.

 EL OBJETIVO PERMANENTE DE LA SALUD PÚBLICA ES
LOGRAR LA EXISTENCIA DE
 UN SOLO NIVEL DE POBLACIÓN SANA

 La meta establecida en ALMA ATA, es difícil de obtener a través de estrategias convencionales, a partir de lo cual se creó el concepto de Atención Primaria en Salud.

 LA OPTOMETRÍA ES UNA PROFESIÓN DE COSTO TOLERABLE PARA EL ESTADO y de
 ALTO IMPACTO SOCIAL
 La salud pública se ocupa de los tres niveles, tratando de adecuar la relación costo-efecto, generando y utilizando recursos con el menor costo y el mayor efecto.

 En dicho sentido, la Optometría es uno de los ejemplos más elocuentes, por ser una profesión de costo tolerable para el Estado y de alto impacto social.

 De estudios e investigaciones realizadas en informaciones de la Organización Mundial de la Salud, surge que las crisis que enfrentan los países en materia de salud pública, no son crisis de salud sino “financieras”.

 Los cambios que se suceden a nivel de implementación de políticas económicas y de reasignaciones de presupuestos para la salud, tienen como resultante un recorte de las mismas, lo cual crea la necesidad cada vez mayor de integrar estrategias de aprovechamiento y racionalización de los recursos humanos disponibles, designándolos en el nivel adecuado.

 Desafortunadamente todavía, la cultura latinoamericana está orientada hacia la recuperación de la enfermedad y no hacia el mantenimiento de la salud. No está incorporada aún a nuestra cultura la idea de acudir a las instituciones de salud, con el fin de realizar chequeos preventivos; generalmente se acude cuando se ha perdido la sensación intrínseca de bienestar, es decir, no se aprovecha la instancia de mantenimiento que se lleva a cabo en el Nivel I.


 LA FALTA DE COBERTURA POR PARTE DE LAS
ESTRUCTURAS DE SALUD O
 EL ALTO COSTO QUE DEMANDA,
 GENERA LA AUTOPRESCRIPCIÓN

 COBERTURA = LA RELACIÓN EXISTENTE ENTRE
LA POBLACIÓN QUE REQUIERE UN SERVICIO
 Y LA QUE LO OBTIENE

 Si realizáramos una encuesta a un grupo de mujeres con embarazos de bajo riesgo, acerca del nivel en el cual preferirían ser atendidas en el momento del parto, podemos presumir que preferirían el nivel de alta complejidad.

 Ahora bien, asumamos que una embarazada de bajo riesgo ha contratado ser atendida en su parto en un sanatorio de alta complejidad, pudiendo dar a luz en su propio domicilio o en una sala de primer nivel con asistencia de una obstetra.

 Esta paciente está ocupando innecesariamente una disponibilidad que podría resultar imprescindible para un embarazo de alto riesgo, el cual puede encontrarse impedido de tener acceso a la asistencia adecuada en el nivel correspondiente.

 Cuántas vidas se podrían perder? La respuesta es dos.

 Cuántas vidas se estarían ganando? La respuesta es ninguna.

 EXISTE CRISIS HOSPITALARIA CUANDO HAY QUE CERRAR UN HOSPITAL POR FALTA DE PRESUPUESTO PARA
 “ATENDER BAJO RIESGO EN EL NIVEL III ”.
 En el caso de la salud visual podríamos citar el siguiente ejemplo:

 Un niño normal ingresa a la escuela a la edad de 6 años con un defecto refractivo de valor medio (Esf.-3.00 () Cil.-3.00 x 0º - Astigmatismo Miópico Compuesto a favor de la regla), causante de una agudeza visual notoriamente disminuida, repercutiendo negativamente en su rendimiento académico y en su comportamiento en general; por falta de información (o educación en salud visual), la maestra adjudica la actitud general del niño, a una falta de interés hacia el estudio, problemas de conducta, torpeza o problemas de aprendizaje, pudiendo en consecuencia además, rotularlo como un niño torpe o “diferente”. Esta situación puede conducir al niño a conformar una autoimagen negativa, condicionando su presente y su futuro a una vida social y laboral sensiblemente limitada.

 Dónde estaba su problema? En una agudeza visual habitual de aproximadamente 20/400 en visión lejana, y disminuida también de cerca; un sujeto de capacidades mentales potencialmente superiores al momento de iniciar su vida, se convierte en un ciudadano de tercera o cuarta categoría.
 Qué costo social tiene para el Estado ese individuo, aún asumiendo que entre a formar parte del mercado laboral formal?


 LA ACTIVIDAD DEL OPTÓMETRA VIENE A
 SUPLIR ESTE TIPO DE FALENCIAS
 EN LA SOCIEDAD ACTUAL



 
 

 LA OPTOMETRÍA ES LA MEJOR RESPUESTA
 A LOS PROBLEMAS DE SALUD PÚBLICA VISUAL
 Existen diferentes grupos de población con problemas visuales y oculares muy definidos para cada edad:

 
GRUPOS DE POBLACIÓN 
PROBLEMAS VISUALES OPTÓMETRA 
PROBLEMAS OCULARES
OFTALMÓLOGO
Lactantes (0-1 años)
0 %
1,5%
 Edad preescolar (1-5 años)
4,5 % *
1,5 %
Edad escolar (5-14 años) 
26 % *
0,7 %
Hombres en edad económicamente activa (15-44 años)
30 %
4,5 %
 Edad económicamente activa y mujeres en edad fértil (15-44 años)
30 % 
14 %**
Prepensionados o adultos mayores (45-60 años)
100 % 
14 %
 Tercera edad o ancianidad (may. 60 años)
100 %
37 %

 * Según datos estadísticos, extrapolados de una muestra de un millón de niños de 0 a 15 años, atendidos por Optómetras de Colombia; datos únicos en el mundo a nivel de visión, tomados por la OMS.

 ** El 60 % de estos casos, asociados a embarazo, parto y puerperio.
 

 En el primer grupo, el porcentaje de problemas visuales se debe a que el individuo no ha instaurado aún su desarrollo sensorial visual y el porcentaje de problemas oculares es causado por problemas del post-parto especialmente relacionados con fibroplasia retrolental (retinopatía del prematuro), catarata congénita, malformaciones congénitas, etc. La función del Optómetra es apoyar el diagnóstico.

 El grupo de preescolares está en etapa de desarrollo y fortalecimiento de la visión mono y binocular. Los problemas que se estaban instaurando en el primer grupo aparecen en el segundo. Los problemas oculares en este grupo corresponden a patologías traumáticas.

 Los problemas visuales en edad escolar corresponden a anomalías de la visión mono y binocular.

 El porcentaje de problemas visuales en las personas mayores de 45 años se debe a la presencia de presbicia.
 

 LA RELACIÓN COSTO EFECTO

 Otras definiciones extraídas del diccionario Karten Editorial Sopena Argentina, Edición 1974:
 

 OPTOMETRÍA:
 CIENCIA QUE TRATA LA MEDICIÓN DE LA VISTA

 OFTALMOLOGÍA:
 PARTE DE LA MEDICINA QUE ESTUDIA LAS
 ENFERMEDADES DE LOS OJOS.


El Optómetra es un profesional con formación superior de tres años, capacitado para responder a problemas de salud VISUAL, que puede además DETECTAR problemas de salud ocular evidenciados en el primer nivel y canalizarlos coherentemente hacia los niveles de complejidad superiores.

 El oftalmólogo es un profesional médico con 6 años de formación y residencia de 3 años para resolver problemas de salud OCULAR (en total 9 años) con énfasis clínico-quirúrgico.

 CUÁL ES EL COSTO SOCIAL DE UN
 MÉDICO OFTALMÓLOGO CIRUJANO
 HACIENDO EXAMENES DE REFRACCIÓN ..?

 Utilizar para el nivel primario de atención a profesionales capacitados para otros niveles superiores implica:
 

  • Desaprovechar mano de obra especializada
  • Derroche económico
  • Desatender las necesidades en el segundo y tercer nivel
  • Elevar descontroladamente los índices de morbilidad y disminuir las expectativas de vida.

  •  ATENCIÓN PRIMARIA EN SALUD

     Definida como la Estrategia para obtener salud para todos en al año 2000, involucra 17 componentes dinámicos actuando armónicamente para producir alto impacto en altas coberturas con costos socialmente tolerables (costo general-efecto total).

     La APS articula una serie de escalones en un proceso dinámico para mantener, recuperar y rehabilitar salud. Los pilares fundamentales (entre otros) son:

     EDUCACIÓN EN SALUD: Proceso de capacitación y de multiplicación de comportamientos sanos hacia la salud (visual). Lo hacen el optómetra y el oftalmólogo, pero indirectamente formando multiplicadores, dinamizadores y educadores en salud, que tengan acceso a las comunidades; tales multiplicadores serán individuos entrenados específicamente para realizar un adecuado tamizaje de personas con problemas visuales y/o oculares.
     

      • PARTICIPACIÓN COMUNITARIA
      • UTILIZACIÓN DE TECNOLOGÍAS APROPIADAS DE COSTOS SOCIALMENTE TOLERABLES
      • COORDINACIÓN INTERINSTITUCIONAL
      • AUMENTO DE LA COBERTURA
      • DELEGACIÓN DE FUNCIONES
      • PRESTACIÓN DE SERVICIOS POR PARTE DE EQUIPOS MULTIDISCIPLINARIOS
      • CANALIZACIÓN
      • ATENCIÓN SECUENCIAL POR NIVELES
      • ATENCIÓN POR GRUPOS DE RIESGO


     Se necesitan los tres elementos asociados a la articulación intersectorial, que es la intervención de diferentes sectores de desarrollo (social, político, productivo).

     También se requiere de articulación docente-asistencial ya que el recurso humano que mejor trabaja es el que se está formando, con el apoyo de sus docentes.

     Otro factor fundamental es la cooperación entre gobiernos o cooperación internacional que favorece la transferencia de tecnologías y conocimientos.

    Consideraciones
    La actividad institucional (académico-docente-asistencial-investigativa) de la Fundación Salud Visual, se corresponde íntegramente con las políticas en salud y educación, establecidas por el Superior Gobierno de la Nación y de nuestra Provincia de Buenos Aires, dentro del marco que ofrece la Constitucional de la Nación y las leyes y reglamentaciones Federales, Nacionales y Provinciales.

     Siendo la finalidad objetiva de nuestro proyecto institucional, realizar un nuevo aporte, es de vital importancia considerar lo siguiente:

    a) El modelo de Optómetra que propone la Fundación Salud Visual, es el de un Profesional con principios, normas, criterios, aptitudes, conocimientos, habilidades y destrezas; valores todos que integra durante su proceso formativo, para cumplir con los roles y actividades que se le asignan para su desempeño en la sociedad

    b) El Proyecto Institucional de la Fundación Salud Visual, tiene objetivos sociales definidos específicamente en las Areas de Salud Visual Primaria y Educación en Optometría.

    c) El Marco Doctrinal Educativo, se orienta hacia los grandes aspectos socio-humanísticos, con énfasis en el desarrollo social, la docencia y la investigación.

    d) Para el logro de los objetivos institucionales en el Area Educativa de la Optometría, la Fundación Salud Visual, desarrolla su Proyecto con base en Métodos académico-pedagógicos coherentes con un modelo programático de construcción racional del conocimiento y de evaluación permanente de resultados en cuanto a su aplicación social.

    e) Las incumbencias profesionales del Optómetra de la Fundación Salud Visual, se corresponden con su formación académica, con especial énfasis en el modelo de entrenamiento.

    f) La Fundación Salud Visual, viene demostrando la importancia de la actividad Optométrica y sus resultados, cuando se la desarrolla en forma ética, integrándose al equipo multidisciplinario con respeto de las fronteras e incumbencias de las demás profesiones, para beneficio de las comunidades.
     
     

     La Optometría, nace de la necesidad de la comunidad
     y a ella se debe.

     Es por ello que nos hacemos eco de dicha necesidad y exigimos se reglamente una actividad que DE HECHO SE ESTÁ EJERCIENDO EN FORMA EMPÍRICA y deseamos fervientemente deje de ser empírica en la argentina, para evolucionar hacia una disciplina científica y profesional, como en todo el mundo, con carácter social y humano.

     Actualmente, sólo en la Provincia de Buenos Aires, casi un millón de personas acuden anualmente a las ópticas para un examen visual, estimándose que como resultado de dichos exámenes (realizados en forma empírica por técnicos ópticos sin formación académica en optometría), se venden cerca de un 1.300.000 anteojos, por un valor total que superan los $ 70.000.000., con los posibles perjuicios que ello puede conllevar para la salud visual de la comunidad.

     Con una población de 12.594.974 de habitantes (último Censo), nuestra Provincia, en especial el Ministerio de Salud, ha realizado enormes esfuerzos para dar respuesta a la demanda sanitaria de la población, a través de estrategias socio-comunitarias, tratando de racionalizar los recursos y utilizando la complejidad que cada caso amerita.

     Se han ejecutado gigantescos operativos e implementado innumerables Programas Sanitarios de carácter permanente (los Optómetras de la Fundación Salud Visual han integrado voluntariamente muchos de ellos), con la participación de los distintos Municipios y de organizaciones no gubernamentales, pero fundamentalmente con la participación de la población, agentes primarios de salud y líderes comunitarios en estrategias de autogestión.

     En materia de salud visual, específicamente en la accesibilidad de la población a dicho servicio, existen diferentes versiones, pero no obran informes serios en la OPS/OMS acerca de los índices de morbilidad visual que aqueja a nuestro país y menos a nuestra Provincia.

     Dentro de sus objetivos institucionales, la Fundación Salud Visual ha venido investigando en la materia a lo largo de los últimos años, y podríamos afirmar que nos encontramos en condiciones de efectuar propuestas serias y factibles, para resolver la acuciante problemática visual planteada.

     No escapa a nuestro conocimiento, que existe una gran resistencia por parte de sectores empresarios de la óptica, que tendrían el control de negocios multimillonarios, supuestamente ilegales (en perjuicio de la población y del Estado), y que se estarían desarrollando en gran escala por medio de simbiosis entre oftalmólogos y ópticos, en clara contravención con el Decreto 17.132/67, art. 20, incs.19 y 20.

     Si bien nuestro proyecto institucional no tiene como objetivo combatir dicha actividad ilegal, no podemos dejar de ir en busca de la verdad y solicitar que se denuncie la posible violación de las leyes.

     Según el Anuario Bonaerense 1998, en junio del corriente año, la Provincia de Buenos Aires llegaría a una población total de 14.104.517 personas.

     Resulta alarmante pensar que el 42,5 % de la población bonaerense (5.994.420 personas), no tiene la posibilidad de acceder a la obtención de una ayuda visual.

    JUSTIFICACIÓN

    EDUCACIÓN PARA LA SALUD y participación social
    Educación para la Salud

    Los países miembros de la OPS han señalado a la educación para la salud como una estrategia prioritaria para lograr la meta de salud para todos en el año 2000 y han desarrollado actividades para la diseminación sistemática de conocimientos y experiencias al respecto. En el nivel local (América Latina), los países han implementado instrumentos de educación para la salud para formar y desarrollar conocimientos, habilidades y destrezas tanto en el personal institucional como en los actores de la comunidad.

    La educación para la salud encuentra en el sistema educativo su aliado por excelencia. En este campo, los países avanzan en la implementación de convenios y pactos sociales entre el sector educativo y el sector salud. Como se destacó en la Reunión de Consulta sobre la Educación para la Salud en el Ámbito Escolar en América Latina, celebrada en Costa Rica en Noviembre de 1993, la escuela tiene vínculos establecidos con la comunidad a través de las organizaciones de padres y jóvenes, que facilita la promoción de acciones comunitarias y pactos sociales para contribuir a alcanzar las metas de salud y de educación para el año 2000. El sistema escolar es una instancia donde los niños tienen acceso a la información y al conocimiento que necesitan para construir hábitos saludables de vida.

    En reuniones de trabajo con los responsables de los programas de educación para la salud realizados durante 1993, los participantes concluyeron que se necesita reforzar el desarrollo de un concepto de educación práctico para la salud, como proceso social permanente, que fomente “ la reflexión y el análisis para identificar los problemas y las necesidades en materia de salud; las acciones intencionales, capaces de instruir favorablemente en los comportamientos, actitudes, valores y prácticas de las personas para lograr un mejoramiento de la salud individual y colectiva; y la participación social en la promoción de la salud “ .

    La República Argentina, al igual que la mayoría de los países latinoamericanos, cuenta con marco legal en su Constitución y en sus Leyes, así como en Disposiciones y Reglamentaciones de la Administración Pública, para desarrollar la participación social e implementar Programas de Educación para la Salud. Los Programas de educación para la salud y la participación comunitaria tienen una larga y rica trayectoria en la Región.

    En lo que respecta a la educación para la salud, se observan cada vez menos las limitaciones del Modelo Médico preocupado por la enfermedad y se consolida una “escuela”  de educación para la salud cada vez más diversificada y participativa. La educación en salud sigue contribuyendo a la promoción y protección de la salud a través de múltiples canales, medios masivos de comunicación y novedosas estrategias basadas en las expresiones culturales y otras actividades promocionales que contribuyen a los procesos educativos. Todos los países han dado cuenta de la realización de actividades de educación para la salud conjuntamente con los medios de comunicación masiva: Radio, televisión, periódicos, revistas etc., sobre diversos aspectos de la protección de la salud y la prevención de las enfermedades. Conjuntamente con el sector educativo se realizan semanas de actividades de promoción y educación para la salud con los estudiantes de nivel primario y secundario.

    Conjuntamente con el  sector educativo formal, se desarrollan actividades para involucrar a estudiantes, padres y maestros en la promoción de la salud personal, colectiva y el cuidado del ambiente. En algunos países, todavía la educación para la salud en el ámbito educativo  sigue estando fragmentada y diluida en las diversas materias. La experiencia en los países es que los diferentes programas de salud exigen la atención de los maestros, cuya falta de capacitación, actualización y apoyo dificulta aún más su capacidad de desarrollar una educación para la salud con un enfoque integral e integrador.

    A pesar de lo anterior, los países están avanzando hacia un modelo de educación para la salud escolar amplio e integral, incorporando técnicas de comunicación y materiales atractivos vinculados a los procesos formativos y promoviendo la reflexión, el análisis y la acción. En Argentina, por ejemplo, el convenio entre el Ministerio de Salud y Acción Social y el de Cultura y Educación, activado en 1993, indica claramente que se pretende desarrollar una política de educación para la salud en el ámbito escolar, integral y abarcativa, producto de un esfuerzo entre ambos sectores. Según señala el Informe Final de la Reunión de Consulta sobre Educación para la Salud  en el Ámbito Escolar, celebrada en Buenos Aires en Agosto de 1993, dicha política contempla los mecanismos de coordinación intersectorial, el desarrollo e implementación de un programa de capacitación de maestros y un sistema de monitoría y evaluación.

    Muchos países mantienen una estrecha vinculación con organizaciones no gubernamentales estableciendo pactos sociales, convenios y acuerdos con diversas organizaciones de otros sectores para el desarrollo y fortalecimiento de las acciones de educación para la salud y de la participación social en el ámbito de los sistemas nacionales y locales de salud.

    En las reuniones subregionales de 1993, los responsables nacionales expresaron en términos generales las limitaciones más importantes del modelo médico-didáctico que ha orientado la práctica de la educación para la salud en la Región. Puntualizaron además que los programas y actividades de educación para la salud deben planificarse e implementarse sobre la base de las necesidades y prioridades determinadas a nivel local y con la plena participación de la comunidad. Se señaló la importancia de tener continuidad en los programas y las acciones y evitar que se interrumpan o cancelen, lo cual ha causado una pérdida de confianza y credibilidad en las instituciones estatales.

    Se destacó la necesidad de que las campañas de comunicación social para informar sobre síntomas, causas y medidas oportunas para atender y prevenir enfermedades deben vincularse aún más con las acciones a nivel comunitario y promover un diálogo en intercambio de conocimientos entre lo técnico-científico y lo popular. Se insistió también en la urgencia de avanzar en la consolidación de un marco conceptual que fundamente las acciones en la educación para la salud en los SILOS.

    En la mayoría de los países de América Latina, la educación para la salud tiene una gran trayectoria, tanto en el quehacer del sector salud como en el sector educativo. Sin embargo, es evidente la necesidad de abordar aspectos  como la adopción de un marco jurídico; el desarrollo de políticas que incluyan tanto a la educación para la salud dentro del sector salud como su vinculación con otros sectores; la capacitación y formación de personal de salud y  del  magisterio; así como aspectos técnicos como el análisis situacional, la identificación de comportamientos de riesgo para la salud y la monitoría y evaluación de los programas.

    El desafío consiste en contribuir a la construcción de un campo del saber tradicional con un marco conceptual relativamente nuevo y en promover el desarrollo de metodologías válidas para la generación de conocimientos. Los países de la Región, han señalado que la evaluación de las  experiencias de educación para la salud precisa del desarrollo y uso de instrumentos de monitoría y vigilancia aplicables en el contexto local. Habrá también que socializar este conocimiento para que sirva como multiplicador y motivador de su propio desarrollo, por lo que los países han iniciado la implementación de un proyecto para evaluar  las experiencias de educación para la salud.

    Participación Social

    A principios de la década de los ochenta, surgió en América Latina la reflexión sobre el concepto y la práctica de la participación comunitaria en salud. Se planteó el desarrollo  de un nuevo concepto,  el  de  participación  social, cuyo  propósito más amplio se señala  como el de convocar e involucrar a todos los actores de los diversos sectores e instituciones estatales y organizaciones no gubernamentales en la transformación de las relaciones sociales para el logro de la equidad en salud y el bienestar social.

    En la mayoría de los países, la participación social es una prioridad  dentro de las políticas de salud y han establecido en los Ministerios de Salud,  instancias a nivel nacional responsables de coordinar las actividades para potenciar la participación social en el desarrollo de la salud en los sistemas locales de salud.

    En muchos casos, la participación se dirige mayormente al suministro de recursos y a la utilización de servicios.  Menos del 50 % de las experiencias  incorporan la  participación en  la planificación  de  actividades  en  los diferentes  programas  de  atención  primaria.

    Entre 1988 y 1990 se realizaron una serie de estudios de casos en 11 países de la región; entre las recomendaciones principales derivadas de los estudios se encuentra la de establecer un marco conceptual coherente sobre participación social con estrategias para hacerla efectiva, con las siguientes características:
     

  • Los principios rectores son la democratización y la equidad en salud. Se siguen superando los mecanismos centralizados de conducción y se concibe la participación social como un modelo de cogestión social de la salud que incorpora la negociación como instrumento de interacción entre actores sociales, inclusive el personal de salud.
  • Se reconoce que la población tiene organizaciones propias, formas y mecanismos que los conjuntos sociales han desarrollado históricamente, los cuales se apoyan y se fortalecen a través de la participación social.
  • El contexto del sector salud es concebido como un sistema amplio que incluye la red de servicios de atención e involucra la relación intersectorial como eje central del Modelo.
  • El Modelo apunta fundamentalmente a la sostenibilidad de las acciones desarrolladas mediante el fortalecimiento de organizaciones locales permanentes, y un Modelo de cogestión de la administración estratégica local.
  • La educación para la salud como educación popular, la comunicación social y la investigación-acción participativa constituyen los medios o instrumentos básicos para asegurar la funcionalidad del Modelo.

  • Los sistemas locales de salud (SILOS) son los escenarios ideales para la interacción de actores sociales diversos en la producción social de la salud, conjuntamente con los municipios y ciudades saludables, como expresión de una decisión colectiva, institucional y ciudadana, cuyo fin es desarrollar la salud a través de la movilización de recursos y esfuerzos sociales.

    El movimiento conocido como “ Ciudades y Municipios Saludables”  y los SILOS tienen como objetivo fundamental el desarrollo de la salud, lo que supone ir mas allá de la atención de la enfermedad y enfrentar también la variedad de situaciones que la originan. Los procesos de descentralización y democratización, en tanto transfieran recursos y poder a los niveles locales para el desarrollo de la salud, constituyen una oportunidad para darle viabilidad a la participación social.

    La participación social en salud contribuye a la equidad, en tanto que un número  creciente de actores sociales se involucren en la cogestión del desarrollo de la salud a través de la resolución concertada de problemas y necesidades, de modo que se alcance el bienestar como resultado de la expresión, negociación y materialización de los intereses de todas las fuerzas sociales.

    FORMACIÓN DE
    RECURSO HUMANO
    EN SALUD

    POLÍTICAS DE UTILIZACIÓN Y EDUCACIÓN  PARA LA SALUD

    La crisis económica y las políticas de ajuste estructural implementadas en la Argentina han afectado doblemente el recurso humano en salud.

    Por un lado, la reorganización del sector de servicios de salud, en particular los ajustes en los servicios públicos, ha provocado el surgimiento de modalidades más flexibles en lo que se refiere a la utilización del recurso humano en salud. Por otro lado, el sector de formación profesional ha experimentado importantes cambios, tanto en lo que respecta a la diversificación de sus fuentes y esquemas de financiación como en la implementación de  actividades de enseñanza, investigación y servicio.

    El impacto del ajuste en el sector educacional se manifestó en la preparación de los futuros profesionales, tanto en lo que respecta al nivel de remuneración de los docentes, como a la disponibilidad de recursos para la operación y el funcionamiento de las actividades académicas. En algunos países, dada la crítica situación del mercado laboral, las profesiones de salud dejaron de tener el atractivo que tuvieron en el pasado. Muchas Universidades, aplastadas por la falta de motivación docente, la escasez de insumos y el envejecimiento de equipos e instalaciones, perdieron competitividad en lo que hace a la producción de conocimientos, limitándose  a reproducir aquellos desarrollados en otras instituciones.

    Las condiciones existentes en los últimos años no ha favorecido el fortalecimiento del ejercicio de planificación de recurso humano por parte de los Ministerios de Salud.

    En un contexto político donde los mandatos de las Autoridades de salud son relativamente cortos y el tiempo de maduración de las decisiones relativas al campo de los recursos humanos es relativamente largo, las acciones estructurales necesarias para la solución de los problemas de salud son muchas veces pospuestas o consideradas inviables. La complejidad del campo de la salud, la diversidad de intereses en él y el elenco de actores determinaron  el fracaso del modelo de planificación normativa. Por un lado, las acciones tomadas en el ámbito del sector salud no brindan soluciones consistentes para los problemas, ya que no se maneja el conjunto de variables implicadas. Por otro lado, las políticas formuladas de otros sectores de gobierno, especialmente desde los Ministerios de Educación, Trabajo y Seguridad Social, afectan directa o indirectamente los recursos humanos en Salud. Considérese, por ejemplo, el establecimiento de políticas de empleo y salarios, la contratación de profesionales generales en lugar de especialistas y las restricciones al acceso a la universidad.
    Todas estas medidas se toman a veces sin el concurso de los Ministerios de Salud.

    No obstante la tendencia a la falta de planificación, muchos de los países se han esforzado por revertir esta situación.  Muchas de las iniciativas se materializaron en el establecimiento formal de comisiones interinstitucionales de recursos humanos para la salud. Tales comisiones tienen inserción institucional y su espectro de actuación es bastante variado. Estas, sin embargo, en la mayoría de los casos han tenido presencia y vida virtual, dependiendo del momento político y del interés y la decisión de las autoridades responsables de convocarlas. No obstante, éstas iniciativas, en la medida en que incluyan actores relevantes interesados en la toma de decisiones, pueden transformarse en poderosas instancias de ejercicio de una planificación estratégica, con real impacto en las políticas de recursos humanos.

    EDUCACIÓN  EN  SALUD  PÚBLICA

    La formación y capacitación en salud pública en América Latina está influenciada tanto por la crisis global que afecta a las sociedades como por las insuficiencias y vacíos que caracterizan actualmente el campo de la salud.

    En un estudio llevado a cabo en 1991 en la Argentina, se constató el funcionamiento de 57 cursos de postgrado en el área de salud pública (incluyendo cursos de especialización),  19  de los cuales  se ofrecían en instituciones académicas universitarias de ciencias de la salud o escuelas de salud pública.

    La atomización de los programas de salud pública no necesariamente ha ido acompañada por el mantenimiento o incremento de la calidad, como lo evidencian las actividades de investigación, las cuales son escasas, están concentradas en muy pocas instituciones, se orientan a temáticas cotidianas y por lo general no se publican sus resultados.

    RESPUESTA SOCIAL
    A LOS PROBLEMAS DE SALUD
    EN LA ARGENTINA
     

    POLÍTICAS Y ESTRATEGIAS DE SALUD

    El sistema de los servicios de salud en la Argentina, está integrado por tres subsectores: público, obras sociales y privado, cuyos servicios se hallan distribuidos heterogéneamente en 23 provincias, la Capital Federal y cientos de municipios que gozan de gran autonomía para organizar y ejecutar acciones de salud. A pesar de esta complejidad y fragmentación, un rasgo estructural importante es que los servicios son diferentes pero independientes, debido a la existencia de una forma de financiamiento que los economistas denominan de “subsidio a la oferta” por parte de la seguridad social y los fondos públicos y por una modalidad de pago por “unidad de servicios” según un nomenclador que resulta de una negociación entre financiadores y prestadores. Este modelo está en crisis y se buscan nuevas formas de estructuración y funcionamiento del sistema de salud del país.

    Así, el eje del debate gira en torno a la disyuntiva entre los modelos de  “subsidio a la oferta“ y  “subsidio a la demanda“ (modelo que ya se ensaya en muchos países).

    La reestructuración del sistema de salud, abarca dos estrategias básicas:  la descentralización y un cierto grado de desregulación. Estas estrategias sirven de base política y económica para las principales reformas sanitarias en marcha: la reforma del sistema de obras sociales, la redefinición del funcionamiento de los servicios públicos de atención médica y el cambio del papel de la Secretaría de Salud de la Nación.

    En el marco de la reforma del Estado, la Secretaría de Salud ha procedido a transferir a las provincias y municipios los servicios de atención médica que aún permanecían bajo su  jurisdicción, clausurando así, después de varios quinquenios, un ciclo histórico de responsabilidad directa del Estado. La Secretaría, mantiene bajo su órbita un conjunto de institutos nacionales y unidades de gestión con funciones esenciales de definición de políticas y articulación con las provincias, regulación, control, normalización y apoyo técnico, sobre los elementos críticos y las definiciones estratégicas del sistema de atención.

    En los últimos lustros, la evolución del sector salud se caracterizó por desequilibrios que tendieron a agudizarse en la segunda mitad de los años 80. A pesar de que se mantuvo el dinamismo privado (nuevos sanatorios, empresas de prepago y aumento de la tecnología de alta complejidad), se presentaron evidentes signos de crisis de esa forma de organización.  La contracción del mercado y el quiebre de mecanismos tradicionales de financiamiento de la seguridad social ocasionaron la desarticulación de este subsector.

    Al mismo tiempo, la infraestructura pública, ya en situación crítica, ha debido afrontar la demanda de sectores carenciados, incluidos aquellos desprotegidos por la caída de la cobertura de las obras sociales. Es de notar que desde hace muchos años, los servicios públicos nacionales, provinciales y municipales se hallan en situación de fragilidad estructural y funcional para dar respuesta a esta demanda.

    Otra línea de políticas definido como prioritario es el desarrollo de programas y actividades para fortalecer la promoción de la salud y la prevención de enfermedades.

    RECURSO  HUMANO

    Hasta la fecha, han sido las instituciones educativas de atención médica y laborales, las que señalaron los criterios de desarrollo del recurso humano.

    Debido a los cambios macroestructurales que se dan en el país, se operan importantes modificaciones de la práctica de la medicina como respuesta a los cambios en la organización de la atención médica. Existe una fuerte tendencia a la especialización en todas las categorías, debido a la incorporación tecnológica y su papel en la valorización de determinadas prácticas. Por otro lado, se observa una caída de las remuneraciones con consecuencias negativas para el desempeño del personal, incremento de la relación de dependencia, empleo múltiple, subempleo y trabajo precario.

    Debido también a las particularidades de la estructura de servicios, la mayor parte de la oferta de residencias médicas se concentra en los conglomerados urbanos.

    Se observa una fuerte tendencia hacia la práctica especializada, orientada desde la formación y reforzada por las condiciones del mercado, la creciente introducción de tecnología compleja y la consecuente reorganización de los servicios.  Varios estudios coinciden en señalar que en la Argentina el grado de especialización es elevado (entre el 50% y el 60% del total de los médicos).

    La formación de recursos humanos en salud en la Argentina, se lleva a cabo en instituciones universitarias y de servicios públicas y privadas y en centros de formación de técnicos en diferentes campos de la actividad asistencial.

    De modo general podría afirmarse que la formación de recursos humanos en salud se encuentra en una fase crítica. La mayoría de las universidades y centros de formación públicos, en los que se forma alrededor del 95% de los profesionales del sector, han experimentado un severo recorte en las partidas presupuestarias provenientes del Estado.

    A las deficiencias coyunturales señaladas en la formación de grado, se agrega la rigidez estructural que caracteriza a las instituciones académicas para incorporar, a la velocidad que su impacto lo requiere, los cambios tecnológicos y el caudal de información adicional que su desarrollo conlleva. En consecuencia, la formación de postgrado es imprescindible para completar el adiestramiento profesional.

    PROGRAMAS DE ATENCIÓN A LAS PERSONAS

    Además de la reestructuración técnica y política del Ministerio de Salud y Acción Social y de la Secretaría de Salud, la reforma del Estado ha tenido como consecuencia una reorientación de las estrategias y los programas de las diversas unidades técnicas. A la definición de políticas y normas, y a la regulación y el control de servicios (en sentido amplio) y los recursos, se agregaron responsabilidades de cooperación técnica a las provincias y municipalidades. Como resultado de la estrategia global de descentralización, las unidades provinciales responsables de los programas de salud han adquirido una mayor vitalidad e importancia.

    INVESTIGACIÓN
    En salud
    La Argentina posee una rica tradición en investigación científica en salud, especialmente en el área biomédica y fue uno de los primeros países de Latinoamérica en organizar una entidad estatal, orientada a la promoción y desarrollo de la actividad científica. Sin embargo, de acuerdo con un estudio reciente la situación de la investigación tiende a desmejorar.

    En los años transcurridos desde el primer censo nacional de recursos en ciencia y técnica (1969) hasta el último relevamiento (1988) ha disminuido el numero del personal y de los proyectos de investigación en salud humana, aunque continúan constituyendo el 30 % del conjunto de la investigación científica.  La mayor parte de las unidades de investigación dependen del Estado (en su mayoría son universitarios), con una escasa participación del sector privado. La actividad científica en salud, se concentra en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires (60 % de las unidades); le sigue Córdoba y Cuyo.

    ATENCIÓN PRIMARIA EN SALUD

    LA RESPUESTA SOCIAL A LOS PROBLEMAS DE SALUD
    Promoción y Protección de la Salud
    En la XXIII Conferencia Sanitaria Panamericana (1990) se aprobó el documento titulado “Orientaciones estratégicas y prioridades programáticas para la Organización Panamericana de  Salud  en el cuadrienio 1991 - 1994”,en el que se establece que “ La Promoción de la Salud es concebida cada vez en mayor grado, como la suma de las acciones de la población, los servicios de salud, las autoridades sanitarias y otros sectores sociales y productivos, encaminados al desarrollo de mejores condiciones de la salud individual y colectiva”. Asimismo, la promoción de salud forma parte del conjunto de estrategias que ayudan a los países a dirigir sus esfuerzos para conseguir la reactivación de los procesos de desarrollo social y que facilitan los cambios en las condiciones de vida; por lo tanto, está íntimamente ligada al desarrollo integral del individuo y de la comunidad.

    Ya en Noviembre de 1986, la Organización Mundial de la Salud había dado el paso definitivo para consagrar - tal como lo hiciera con la atención primaria de la salud y la salud para todos en el año 2000 - la estrategia de la promoción de la salud, al suscribir con 31 países del mundo la Carta de Ottawa. En este documento se resumieron los principios de la salud pública para el fenómeno de la “Salud”, en opción a las intervenciones médicas limitadas a la enfermedad. De acuerdo con la definición contenida en dicha Carta, “ la promoción de la salud consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma“; la definición se amplía con el siguiente postulado: “ PARA ALCANZAR UN ESTADO ADECUADO DE BIENESTAR FÍSICO, MENTAL Y SOCIAL UN INDIVIDUO O GRUPO DEBE SER CAPAZ DE IDENTIFICAR Y REALIZAR SUS ASPIRACIONES, DE SATISFACER SUS NECESIDADES Y DE CAMBIAR O ADAPTARSE AL MEDIO AMBIENTE”.

    La Carta de Ottawa estableció también como prerrequisitos para la salud, la paz, la educación, la vivienda, la alimentación, el ingreso, un ecosistema estable, la conservación de los recursos, la justicia social y la equidad, sin los cuales no es posible obtener ni mejorar la salud.

    En las últimas décadas, este concepto amplio de promoción de la salud ha evolucionado hasta convertirse en una estrategia para la acción política en salud y en un área de acción concreta viable. El propósito último es proteger y mejorar la salud pública a través del impulso a las iniciativas y acciones individuales y colectivas que influencien positivamente el nivel de salud. Se trata de buscar cómo vivir mejor y alcanzar el bienestar creando las condiciones para llevar una vida saludable. Esto solo se consigue con la participación de la gente y dándole a ésta los conocimientos y la capacidad necesarias para buscar, optar y comprometerse a vivir “sanamente”.

    Este ideal de opciones y compromisos requiere de la influencia de todas las fuerzas de la comunidad y, sobre todo, de los que toman las decisiones políticas, para lograr la adopción de políticas públicas saludables.

    Los que dirigen la Salud Publica tienen la responsabilidad de formular dichas políticas  y diseñar Planes y Programas. Ambos grupos, los políticos y los trabajadores de salud, necesitan de un fuerte apoyo social; de esa forma se construye un entorno propicio para la salud, integrado por la gente informada y con conocimientos de sus responsabilidades y derechos, apoyada a su vez por el poder político y la conciencia social del sector gubernamental, no gubernamental y privado.

    El marco referencial de la promoción de la salud se ha construido a través de una serie de hitos marcados por planteamientos, conferencias internacionales y sus respectivas declaraciones, en las cuales los países  occidentales desarrollados han tenido la mayor participación. Se destacan, en
    orden cronológico, los planteamientos de Lalonde (1974), las Conferencias de Ottawa (1986) y de Adelaida (Australia 1988),  “Un llamado para la acción”  de la OMS (1989)  y la Declaración  de Sundsvall (Suecia 1991). A este proceso contribuyen también los planteamientos derivados de reuniones convocadas por los países en desarrollo de las Américas, como la Conferencia de Santafé de Bogotá (Noviembre de 1992) y la de Puerto España Trinidad y Tobago (Junio de 1993)

    El planteamiento político de Lalonde significó una crítica a la forma como se definen las prioridades y los recursos en el sector salud; la Conferencia de Ottawa tuvo una trascendencia universal y sentó las bases definitivas de la estrategia y los mecanismos para la acción; la Conferencia de Adelaida  hizo un llamado especial para combinar las iniciativas en materia del ambiente con las económicas, uniendo a los países pobres y desarrollados en un esfuerzo común en salud pública; en “Un llamado a la acción“, la OMS clamó por la necesidad de reactivar los procesos de desarrollo social en los países pobres; la Conferencia de Sundsvall enfocó el tema dentro de un marco amplio: social, político, económico, cultural y físico.

    A la Conferencia Internacional de Promoción de la Salud que se realizó en la ciudad de Santafé de Bogotá , asistieron 550 participantes de 21 países para definir el significado de la promoción de la salud para los pueblos de América Latina. La Declaración emanada de esta Conferencia realza la relación entre Salud y Desarrollo y la necesidad de la solidaridad y la igualdad social para alcanzar ambos. Asimismo, los asistentes deploraron la situación de violencia en la cual vive gran parte de la población de América Latina, así como las enfermedades resultantes de la marginalidad social y la destrucción ambiental.

    En la reunión que se realizó en Puerto España, se reconoció la íntima relación entre las condiciones de vida y los procesos productivos y de desarrollo de las sociedades actuales. Los 19 países participantes se comprometieron a poner en marcha programas y actividades encaminados a producir cambios en los estilos de vida ligados a las principales enfermedades que afectan a la población del Caribe.

    Cabe ahora preguntarse, en qué contexto se deben realizar las actividades de promoción de la salud que conduzcan a logros concretos. La respuesta, lleva otra vez a considerar las condiciones de pobreza y desventaja social que constituyen el substrato dominante para el estado de salud de un importante sector de la población de América Latina y que son prioritarias para el trabajo en salud pública;  a este substrato deben añadirse también otros determinantes, como los cambios demográficos y las variables socioculturales que influencian los comportamientos y estilos de vida.

    Los múltiples y graves problemas de salud hacen necesario buscar estrategias y mecanismos de trabajo más efectivos para modificar los condicionantes de las más diversas enfermedades, tanto a nivel social (políticas saludables) como a nivel individual (cambios de comportamientos y estilos de vida no saludables).

    La promoción y protección de la salud ofrece muy buenas posibilidades porque moviliza a los políticos y a todos los individuos de la sociedad en la dirección positiva de buscar la salud en términos de bienestar, interviniendo en el complejo socioambiental.

    La Carta de Ottawa identificó en forma precisa las áreas de acción para aplicar la estrategia: Diseño de la Política Pública, creación de sistemas de apoyo, fortalecimiento de la acción comunitaria, desarrollo de habilidades personales y reorientación de los servicios de salud. Estas áreas son la base para desarrollar modos de trabajo que puedan contribuir a mejorar las circunstancias y los estilos de vida que influencian a la salud. A pesar de que cada vez se avanza más en los postulados y principios de la promoción de la salud, la acción concreta para solucionar problemas específicos en los países en desarrollo es incipiente.

    Para el desarrollo operacional es necesario aplicar técnicas de los campos de educación, información, comunicación social, legislación, formulación de política pública, organización y participación de la comunidad, así como reorientar los servicios de salud. Para definir prioridades y metas de salud y para identificar intervenciones efectivas, también es necesaria la epidemiología.

    El desarrollo de la estrategia de promoción y protección de la salud exige el fortalecimiento de la infraestructura de salud. El primer paso para trabajar por mejores niveles de bienestar es poder garantizar a la población que, cuando está enferma, tiene donde acudir. Por lo tanto, la promoción de la salud no es una receta para trasladar la responsabilidad de estar sanos a los individuos. Por el contrario, es una forma más de impulsar la acción del Estado hacia el logro de equidad, pero con la participación de todos y con la responsabilidad ciudadana por el mantenimiento de la salud como un bien.

    Las formas de propiciar la participación social son diversas. En América Latina y el Caribe existen experiencias muy variadas, pero que no han sido sistemáticas ni suficientemente evaluadas para extraer de ellas propuestas de aplicación universal en la Región. Se destacan, por ejemplo, las diferentes formas de educación popular, que han mostrado ser una herramienta muy útil para la movilización de la población a fin de aumentar su nivel de salud; asimismo, todas las formas de habilitación de la comunidad a través de compromisos y pactos colectivos para solucionar problemas concretos. Sin embargo, todas estas experiencias requieren de una evaluación confiable y continuada para lograr cambios sostenibles.

    Una de las intervenciones más efectivas es la educación escolar, que busca no solo impartir conocimientos sobre salud al niño y al adolescente, sino condicionar sus comportamientos a fin de que resistan las presiones externas de sus compañeros para que adopten conductas de riesgo.

    Otra intervención exitosa de comunicación social es el uso de los medios de difusión, seguido de la comunicación interpersonal y la presentación de “ Modelos de conducta” seleccionados dentro de la comunidad para inducir una conducta saludable.

    En los países de América Latina y el Caribe se utilizan ampliamente los medios de difusión para dar información sobre salud a la población; se destacan  especialmente los esfuerzos de la OPS en este sentido, ya que ha logrado crear redes de periodistas adiestrados en algunos países y subregiones, como Colombia, Perú, Venezuela, América Central y el Caribe. Sin embargo, aun persisten grandes deficiencias en la amplia utilización de la comunicación social en el campo de la salud.

    A través de la información y de la comunicación social, se busca también crear en la población conciencia social de los problemas de salud, lo cual facilita la decisión política y, sobre todo, sustenta la aplicación de dicha política y su defensa por parte de la comunidad.

    Teniendo en cuenta los principales problemas de salud que afectan a la mayor parte de los países de la Región y los cambios demográficos, es necesario incluir en los programas de salud los principios de promoción y protección de la salud, para lograr reforzar los cambios de comportamientos de riesgo en todos los grupos de población mediante la comunicación social y la diseminación de la información, promoviendo asimismo la formulación de políticas que consideren la legislación reguladora y la asignación de los recursos necesarios.

    Finalmente, es necesario que los países se comprometan a llevar a cabo una verdadera acción intersectorial para mejorar el desarrollo social y económico, como factores esenciales de la producción y el fortalecimiento de la salud. Para ello, la promoción de una vida saludable es un eje que posibilita la articulación de los esfuerzos que se realizan para reconocer e internacionalizar el concepto “salud” como un bien individual y social y como un recurso de inversión para el desarrollo. Por último, la promoción de la salud favorece el mejoramiento de las condiciones y los estilos de vida mediante planes y programas para lograr comunidades y ciudadanos más saludables.

    DESCENTRALIZACIÓN  Y  SISTEMAS LOCALES DE SALUD (SILOS)

    La descentralización, que supone la transferencia y el control de los recursos a los niveles locales, hace indispensable la participación social para asegurar el papel de la comunidad  como sujeto de decisión en la producción social de la salud. Así, se entiende que el Estado está descentralizado cuando sus entidades locales gozan de un cúmulo significativo de competencias.

    Con la organización de los SILOS, se concreta la transformación de los sistemas de salud y se reafirma la estrategia de atención primaria.

    La descentralización constituye un elemento básico para los procesos de modernización del Estado. Ella requiere de un esfuerzo adicional para el incremento de la capacidad gerencial, la cual se caracterizó por su desarrollo conceptual e instrumental y por su orientación, dirigida especialmente a mejorar la capacidad local de gestión.

    Las organizaciones no gubernamentales, han adquirido una relevancia significativa como prestadoras de servicios de atención médica y como colaboradoras destacadas en la promoción y protección de la salud y en la organización de los sistemas locales. La participación de las organizaciones no gubernamentales demuestra la viabilidad de la coordinación y complementariedad entre los sectores público y privado.

    DESARROLLO  DE  LOS  SILOS  EN  LA  REPÚBLICA ARGENTINA

    En la Argentina, el Gobierno ha adoptado la descentralización y la afirmación de la federalización como estrategia fundamental para la modernización del Estado.  Dentro de este contexto se ha sancionado el Decreto sobre el Hospital Público Descentralizado de Autogestión, que promueve la competitividad del sector público al incorporarlo en el flujo del financiamiento de la Seguridad Social. Debido a la distribución geográfica de la población, así como a aspectos políticos y administrativos del país, los SILOS en la Argentina pueden corresponder a un Municipio o abarcar desde más de un Municipio hasta una Provincia.

    Para impulsar la propuesta de descentralización se ha iniciado un movimiento nacional y provincial en apoyo al aumento de la capacidad de gestión local mediante la aplicación de enfoques estratégicos en la planificación y administración de los servicios. En el país hay 16 SILOS en proceso de organización, a los cuales, con diversas modalidades administrativas, están adscriptos cerca de 12.000.000 de habitantes.

    Fuentes de Información consultada:
    Publicaciones de

  •  Organización Mundial de la Salud
  • Organización Panamericana de la Salud  (Año 1994)
  • Biblioteca de la Comisión de Asistencia Social y Salud Pública-H.Senado Nacional (1986-1995)
  • LA ATENCIÓN PRIMARIA
    EN EL DESARROLLO SOCIAL

    El acceso  a los servicios de salud, se torna difícil para una gran parte de las poblaciones. Con el objeto de facilitarlo, existe el consenso generalizado de que la estrategia básica para lograr la deseada meta de salud para todos en el año 2000, está en la atención primaria de salud. Los gobiernos basan sus programas de cobertura universal en este concepto. Aún así, dadas las limitaciones de recursos, existen ciertas presiones para usar los existentes en la consolidación de los niveles secundario y terciario. Si bien algunas de esas presiones son ejercidas por grupos organizados según ideales profesionales o políticos, otras se derivan de un legitimo deseo de corregir las deficiencias que aun persisten en la prestación de servicios especializados.

    PREVENCIÓN (atención primaria) frente  a TERAPÉUTICA (atención secundaria)

    Pese al consenso general sobre la favorable relación costo-efecto de muchos servicios preventivos, la demanda cada vez mayor de servicios curativos por parte de la población y el conjunto de necesidades que han quedado sin atender siguen forzando la canalización de los recursos hacia la restauración mas que hacia la prevención. La única forma de resolver esta disyuntiva es integrar la prevención, la atención de los casos en riesgo y el tratamiento en un conjunto continuo de servicios que elimine la tradicional dicotomía que se presenta tanto en lo conceptual como en la organización misma de los servicios.

    Servicios de salud urbanos y rurales
    En los últimos años ha habido una constante migración de la población hacia las zonas urbanas. Este proceso ha demorado aún mas la prestación de servicios públicos a los habitantes de las zonas rurales que viven en pequeñas comunidades aisladas y tienen poca capacidad para organizarse y exponer sus demandas. Obviamente, no se puede romper el círculo vicioso de la migración urbana y la falta de servicios a las zonas rurales permitiendo en forma pasiva que continúe un caótico proceso de urbanización. Antes bien, ese problema se puede resolver mejorando las condiciones de vida en las zonas rurales para reducir los incentivos que llevan a las personas a apartarse de ellas.
     

    DESARROLLO SOCIAL Y ATENCIÓN PRIMARIA

    Es un hecho bien conocido que la salud es una causa y una consecuencia del desarrollo. Por consiguiente, las mejoras en el abastecimiento de agua pura, el saneamiento del medio, la vivienda, el empleo y la educación tienen un efecto favorable en la salud que puede ser mayor que el de la atención a la enfermedad. Sin embargo, no podemos esperar a que el desarrollo socioeconómico por sí solo, produzca las mejoras deseadas que se necesitan urgentemente en el campo de la salud y que en sí puede ser un requisito para el desarrollo. Además, el desarrollo socioeconómico tiene significado únicamente en la medida en que fomente el desarrollo humano. Como parte de la definición general de un proyecto nacional se hace necesario, por consiguiente, incrementar el apoyo a los programas de salud pública, atención primaria, cobertura médica  y asistencia social.

    PROMOCIÓN
    DE LA SALUD
    Se entiende por promoción de la salud al proceso que permitirá a la gente ejercer el dominio de los factores que influyen sobre su salud con el fin de mejorarla. Su base ecológica se expresa en los equilibrios propuestos entre la autoayuda y la ayuda mutua, por una parte y la creación de ambientes sanos por otra parte, así como entre la utilización estratégica de la participación pública y el establecimiento de una política pública sana. En esa estructura, la salud se concibe en función del grado en que la gente pueda realizar sus aspiraciones, satisfacer sus necesidades y adaptarse al medio ambiente o modificarlo. Se entiende por creación de ambientes sanos la alteración del entorno social, económico o físico con el fin de preservar la salud o mejorarla.